El pasado fin de semana Patricia Rivera, activista y abogada, fue asesinada de un disparo en la cabeza, según los informes de las autoridades estatales.
Este escenario de violencia se presentó en la ciudad de Tijuana en el estado de Baja California.
La abogada y activista fundó y presidió la Asociación Consultoría de Pueblos Indígenas del Norte de México, representó a comunidades en actos internacionales sobre la defensa de su territorio, estuvo presente en radios comunitarias y luchó contra la desaparición forzada y desplazamiento de indígenas por mineras y crimen organizado.
Rivera Reyes fue asesinada en su domicilio a los 61 años, donde, en medio de una reunión, intervinieron tres hombres armados vestidos con prendas oscuras y encapuchados, los hombres sometieron a los asistentes y exigieron entregar sus pertenencias.
La activista reclamó que le devolvieran su celular y uno de los hombres giró y le disparó en la cabeza, informó la Fiscalía estatal.
La Comisión Estatal de Derechos Humanos compartió un comunicado en el que condenó el asesinato de la activista y exige a las autoridades el esclarecimiento de los hechos, recordando que cualquier atentado a las personas defensoras de derechos humanos, es un agravio a la sociedad.