En los últimos días ha circulado información que asegura que bares, restaurantes y otros negocios podrían ser sancionados por transmitir los partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Sin embargo, especialistas y documentos relacionados con la organización del torneo muestran que la situación es más compleja de lo que se ha difundido.

La principal confusión surge al mezclar dos temas distintos: los derechos de propiedad intelectual de la FIFA y la transmisión de los encuentros en establecimientos comerciales.

En términos generales, lo que la FIFA protege es el uso no autorizado de sus marcas, logotipos, emblemas, mascotas y denominaciones oficiales. También existen restricciones para quienes pretendan organizar eventos masivos de exhibición pública con fines comerciales o presentarse como sedes oficiales del torneo sin autorización.

Por ello, un negocio no puede promocionarse como una sede oficial de la Copa Mundial, utilizar la imagen oficial del torneo para publicidad propia ni cobrar el acceso específicamente para ver los partidos sin contar con los permisos correspondientes.

No obstante, diversos análisis sobre las reglas de exhibición pública del Mundial señalan que los establecimientos comerciales ordinarios, como bares, restaurantes y cafeterías, pueden transmitir los encuentros a sus clientes como parte normal de su servicio, siempre que no infrinjan las disposiciones relacionadas con derechos comerciales y marcas registradas.

En otras palabras, tener una televisión encendida mostrando un partido mientras los clientes consumen alimentos o bebidas no es lo mismo que organizar un evento comercial vinculado al Mundial utilizando activos protegidos por la FIFA.

La polémica ha surgido a raíz de interpretaciones que presentan las restricciones como una prohibición absoluta para que cualquier negocio transmita los partidos, una afirmación que no refleja completamente el alcance de las disposiciones conocidas hasta ahora.

Con el arranque de la Copa Mundial 2026 cada vez más cerca, la recomendación para los establecimientos es revisar cuidadosamente las reglas relacionadas con publicidad, patrocinios y uso de marcas, pero también evitar caer en interpretaciones que sugieran que toda transmisión en bares o restaurantes está prohibida.