Con la llegada del invierno y el descenso de temperaturas, acompañado de vientos fuertes, se incrementa el riesgo de infecciones respiratorias agudas, padecimientos comunes en esta época del año. Por ello, autoridades de salud recomiendan reforzar las medidas de prevención, especialmente entre la población más vulnerable.
De acuerdo con cifras preliminares, entre enero y diciembre de 2025 se registraron en Querétaro 432 mil 633 casos de infecciones respiratorias agudas en instituciones públicas de salud, una cifra que se mantiene dentro de los parámetros esperados. El grupo de edad más afectado fue el de 25 a 44 años, con casi el 23 por ciento de los casos, mientras que Arroyo Seco, San Joaquín y Peñamiller presentaron las tasas de incidencia más altas.
Estas infecciones se transmiten principalmente por el aire, a través de las gotas de saliva que se expulsan al hablar, toser o estornudar, así como por contacto con superficies contaminadas, como manijas, barandales o teléfonos. Su duración suele ser menor a 15 días y pueden ser causadas por virus o bacterias, afectando oídos, nariz, garganta y, en casos más graves, los pulmones.
Los niños menores de cinco años y las personas mayores de 60 son los grupos con mayor riesgo. Entre los síntomas más comunes se encuentran escurrimiento nasal, tos, congestión, dolor de garganta, de oído o de cabeza, dificultad para respirar, fiebre y malestar general.
Recomendaciones para prevenir contagios
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Evitar cambios bruscos de temperatura y abrigarse adecuadamente.
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Consumir bebidas calientes.
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Lavarse las manos con frecuencia.
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Mantener una alimentación balanceada y consumir frutas y verduras ricas en vitaminas A y C.
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Ventilar los espacios cerrados.
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Evitar el polvo, el humo y otros contaminantes.
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No fumar en espacios cerrados ni cerca de personas vulnerables.
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No usar hornillas, anafres o chimeneas en lugares cerrados.
En caso de presentar síntomas
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Evitar la automedicación y acudir a una unidad de salud.
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Usar cubreboca, especialmente en lugares públicos.
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Mantener una alimentación adecuada e hidratación constante.
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Abrigarse y consumir bebidas calientes no alcohólicas.
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Cubrir nariz y boca al toser o estornudar con el codo o un pañuelo desechable.
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Evitar lugares concurridos y el saludo directo.
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Lavar con frecuencia los utensilios de uso personal.