Quienes recorren con frecuencia el Arco Norte saben que no se trata solo de una autopista: es una ruta clave para el comercio, el transporte y la vida diaria de miles de personas. Por eso, cualquier anuncio sobre seguridad en este corredor genera expectativa… y también dudas.
El Gobierno de Hidalgo informó recientemente sobre avances en coordinación regional y modernización tecnológica para mejorar la seguridad en la autopista: más cámaras, lectores de placas, fibra óptica renovada y conexión directa con centros de control. En el papel, suena bien. En la carretera, la historia todavía es más complicada.
Datos públicos y reportes del sector logístico coinciden en algo que los usuarios conocen desde hace años: el Arco Norte sigue siendo uno de los tramos con mayor número de robos al transporte de carga, muchos de ellos con violencia. Hay zonas específicas donde los choferes saben que deben extremar precauciones, bajar la velocidad lo menos posible y, en algunos casos, circular con miedo.
Que el 85% de las cámaras esté funcionando es un avance, sin duda. Pero la pregunta que queda en el aire es sencilla: ¿eso ya se traduce en menos asaltos? El comunicado oficial no lo dice. Habla de reducción en el robo de vehículos en Hidalgo, pero no ofrece cifras claras sobre el delito que más golpea a esta autopista: el robo de carga.
La coordinación entre estados, Guardia Nacional, concesionaria y empresarios es necesaria, pero no basta con reunirse y anunciar compromisos. Para quienes usan la autopista todos los días, lo que importa es saber si los tramos peligrosos dejaron de serlo, si los tiempos de respuesta mejoraron y si los delincuentes ya no operan con la misma impunidad.
Incluso el argumento del Mundial de Futbol 2026 suena lejano para quien va detrás del volante a las tres de la mañana. Antes de pensar en la imagen que México proyectará al mundo, habría que garantizar algo más básico: que quienes trabajan y viajan por el Arco Norte puedan hacerlo sin miedo.
Hoy hay avances en infraestructura y tecnología, pero la inseguridad en el Arco Norte sigue siendo una realidad que no se borra con discursos. La diferencia entre un anuncio y un cambio real está en los resultados, y esos, por ahora, siguen siendo una deuda con quienes recorren esta carretera todos los días.
