Aunque el Gobierno de Hidalgo asegura que “fortalece” su estrategia para el control y erradicación del gusano barrenador del ganado, la realidad es que la plaga no muestra señales claras de contención.
El dato más reciente reporta 67 casos activos, pero contrasta con el último boletín oficial del 17 de marzo, donde se informaban 89 casos totales, de los cuales 54 estaban activos. Es decir, los casos activos no solo no disminuyeron, sino que aumentaron, y además ya no se ha vuelto a informar el acumulado total, lo que limita evaluar la evolución real del brote.
Durante una reunión encabezada por el titular de la Secretaría de Agricultura estatal, Napoleón González Pérez, se insistió en la coordinación entre niveles de gobierno como eje central del combate. Sin embargo, no se presentaron indicadores claros de efectividad, más allá de cifras operativas.
El discurso oficial también vuelve a centrarse en la narrativa política y de alineación institucional, sin evidencia concreta de impacto en la reducción de contagios.
Entre los datos expuestos, se menciona la inspección de 5,304 animales, la instalación de más de 3 mil trampas y la captura de 681 ejemplares para análisis. No obstante, estas cifras reflejan actividad, pero no resultados, ya que el número de casos activos sigue en aumento.
También se destaca la participación de programas federales como Sembrando Vida y la capacitación de técnicos y productores. Aun así, no se precisa si estas acciones han logrado contener la plaga o solo reaccionar ante su avance.
El propio reconocimiento de que el gusano barrenador puede afectar incluso a humanos subraya la gravedad del problema. A esto se suma que ya se han detectado afectaciones en perros, lo que evidencia que la plaga no está limitada al ganado y podría tener un impacto más amplio en la salud animal.
Pese a ello, la estrategia sigue basada en medidas tradicionales como la liberación de moscas estériles y zonas de contención, sin claridad sobre su efectividad real en el territorio.

En resumen, el gobierno estatal presenta una estrategia amplia en el discurso, pero con resultados cuestionables. El aumento de casos activos y la falta de actualización del total acumulado evidencian un problema que no solo persiste, sino que además se está ampliando a otras especies, mientras las autoridades continúan privilegiando el mensaje sobre la transparencia.