Dos agentes de la Policía Investigadora, adscritos al Centro de Justicia para Mujeres de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), acudieron la tarde del sábado 5 de julio a la colonia La Loma, en el municipio de Pachuca, esto para notificar una medida de protección a favor de una mujer.

Ambos agentes fueron retenidos y golpeados dentro de un inmueble identificado como un templo, bajo el nombre de “El Angelito Negro 666”.

 

Después de varias horas se reportó que ninguno de los dos elementos volvió a su base. La comandante Patricia Moya Domínguez, jefa directa de ambos agentes, no notificó su ausencia de inmediato, lo que impidió una acción temprana, así lo acuso después uno de los familiares de los agentes.

 

La omisión fue calificada por familiares como un acto de negligencia grave. Debido a que fue hasta el día domingo cuando, tras un operativo conjunto entre la PGJEH y la Secretaría de Seguridad Pública estatal, los agentes fueron localizados con severas lesiones. Ambos fueron trasladados a un hospital en estado crítico.

Vicente Monroy, murió pocas horas después. El segundo, identificado como Paulino Castañeda Aguilar, fue internado en terapia intensiva, finalmente falleció el lunes 7 de julio debido a la gravedad de las heridas.

José Antonio Castañeda Aguilar, hermano del agente fallecido, alzó la voz contra Patricia Moya. La acusó de hostigamiento, acoso laboral y de enviar a los elementos a una zona de alto riesgo sin el equipo ni la protección necesaria.

Tras los hechos, la Procuraduría confirmó la detención de tres hombres y una mujer, presuntamente miembros de una secta, quienes fueron puestos a disposición del Ministerio Público por su presunta participación en el secuestro y homicidio de los agentes.