Fecha:
           

Alfaroazul

NO ME AYUDES COMPADRE

 

¿A poco si le preocupamos los pobres?

Este fue el comentario de un grupo de campesinos de la región huasteca, después de escuchar el informe del pasado domingo.

Curiosamente estos hombres sencillos a quienes poco les interesan los anuncios de los políticos, ahora si estaban al pendiente del informe presidencial, no se si su militancia les obligaba a seguir el discurso o si en verdad la atención era legítima.

Lo cierto es que al escuchar que en varias ocasiones se mencionaba la preocupación del Presidente con relación a la atención a los pobres, levantaron la ceja y molestos afirmaban, que así como que mucha preocupación por los pobres no se veía, porque cuando menos a ellos ninguno de los apoyos anunciados les había llegado.

Ejemplos hay muchos. Una serie de programas que hasta hace algunos meses aún recibían y que les permitían sobrevivir, de golpe y porrazo lo retiraron y les habían puesto una chinga a los hombres del campo.

El pro campo, el seguro agrícola, la construcción de ollas captadoras de agua, la asistencia técnica y el programa de apoyo para la producción de maíz en zonas de temporal desaparecieron.

Para un campo tan fregado como el de Hidalgo esos apoyos eran en ocasiones los únicos que les garantizaban cuando menos que lograrían una cosecha para el autoconsumo y si bien les iba, algo podrían vender, pero ahora estos hombres sienten que cada vez están mas fregados, porque en nombre de atacar la corrupción, a su entender, los productores piensan que se los están llevando entre las patas.

Y es que en el periodo agrícola los campesinos le apostaban sus poquitos ahorros y en cada semilla depositada en la tierra iba su esperanza de lograr algo para comer.

Muchas veces después de rezarle a todos los santos, los campesinos lograban una buena cosecha, pero en ocasiones era ponerle dinero bueno al malo y como siempre terminaban perdiéndolo todo, principalmente por fenómenos naturales.

Y para esos casos era el seguro agrícola el que les garantizaban que cuando menos si perdían su cosecha podrían recuperar algo e irla pasando hasta un nuevo ciclo, pero resulta que ahora ya no cuentan con ese apoyo, porque el nuevo gobierno se los quitó.

Otro de los programas que desapareció es el PESA, Proyecto Estratégico de Seguridad Alimentaria y que, en coordinación con la FAO apoyaba a las zonas con alta marginación y se aplicaba principalmente en la huasteca, las sierras gorda y Tepehua para mejorar la alimentación de las comunidades en su mayoría indígenas, además de generar proyectos productivos en las comunidades que asistían. Para la operación de este programa se invertía anualmente un presupuesto de 280 millones que ahora simple y sencillamente ya no llega a esos pobres que la federación asegura están harto preocupados por ellos.

Y no solo es en el ramo agrícola donde los pobres ya fueron olvidados, en obras también pasaron a chingarlos.

En 2018 el Fondo de Infraestructura Social realizó en promedio 150 obras de apoyo a zonas marginadas. ¿Y para este 2019 saben cuantas obras se han proyectado? CERO. Lo mismo ocurre en los proyectos de Infraestructura Indígena que sufrieron una disminución brutal. De 80 obras que se realizaban en 2018 hoy no hay una sola.

En el programa de Desarrollo Regional ocurre algo similar. El año pasado había al menos 100 obras y ahora CERO. ¿Pos no que quieren un chingo a los pobres? NO SE NOTA.

PALABRAS MÁS, PALABRAS MENOS.

Quisiera aprovechar estas líneas para felicitar al Colegio Libre de Hidalgo y a su Presidente Sarkis Mikel Jeitani, por sus 15 años de labor educativa y agradezco profundamente el reconocimiento a mi trabajo como corresponsal y como columnista, reconocimiento que comparto con mis colaboradores y con mi familia.